Veinte años después encuentra a bebé que salvó

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Milanian y Matthew Whitaker se reunieron en el cumpleaños de Whitaker, 20 años después del día en que la mujer lo halló, el 16 de mayo de 1998 (Foto: LAT)

Los Angeles – En 1998, una corredora encontró a un bebé recién nacido, enterrado vivo en las laderas de Altadena, con el cordón umbilical todavía unido a su cuerpo. El niño, con apenas unas pocas horas de vida, estaba próximo a morir.

Durante décadas Azita Milanian se preguntó qué habría sido del niño después de recuperarse, en un hospital de Pasadena, y ser puesto en adopción. En mayo, a dos décadas de la fecha en que lo encontró, los dos volvieron a reunirse. “Te estuve esperando durante 20 años”, dijo una lacrimosa Milanian, mientras abrazaba a Matthew Whitaker.

Fue un encuentro que surgió de manera poco probable. La madre de uno de los amigos de Whitaker escribió a la estación de radio KIIS FM, explicando la historia y solicitando un kit de ADN. Whitaker acordó efectuar la prueba y revelar los resultados durante el programa “On Air With Ryan Seacrest”. Cuando una de las productoras del show, Patty Rodríguez, leyó una noticia del LA Times publicada en 1998, donde se relataba el hallazgo del bebé por parte de Milanian, se propuso reunirlos.

El miércoles 16 de mayo por la mañana, Milanian esperó ansiosamente en una habitación cercana con una bolsa llena de ropa que había traído para Whitaker. En ella había colocado una tarjeta con un sobre que decía: “¡Feliz cumpleaños, bebé Christian Mountain Angel Mathew!”.

Cuando Milanian entró al estudio y vio a Whitaker, comenzó a llorar, sollozando sobre su camisa mientras lo abrazaba y lo llamaba ‘ángel’. “Finalmente, mis sueños se hicieron realidad”, expresó Milanian. Muchos en el estudio lloraron.

Durante el programa, la inmigrante iraní compartió la historia de cómo encontró a Whitaker, un sábado por la noche, cuando la habían invitado a bailar, pero ella en cambio, prefirió salir a correr. Uno de sus perros, Tango, se había detenido en el camino a oler y arañar la tierra. Milanian fue a investigar y vio dos pies que salían del suelo. Al principio pensó que era un animal, pero luego oyó llorar al bebé.

Se puso a cavar y extrajo al pequeño, envuelto en una toalla azul. Lo alzó en brazos y le quitó la suciedad de su nariz y boca. “Por favor, no te mueras”, le dijo al bebé. “Nunca te dejaré. Te amo”. Después, Milanian le hizo señas a un automovilista, quien la condujo hasta la estación del Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles.

Mientras esperaba, trataba de consolarlo. “Él me agarró la muñeca y dejó de llorar”, afirmó Milanian en una entrevista, en 1998. “Fue muy emotivo. ¿Qué ser humano enfermo haría algo así? Todavía tenía el cordón umbilical colgando del estómago”. Cuando llegó al hospital, fue inmediatamente tratado por hipotermia severa. El bebé tuvo una notable recuperación y el médico lo describió como “un milagro”. Las enfermeras lo llamaron “Baby Christian”.

Milanian pensó en adoptar al bebé, pero no lo hizo porque había aparecido en las noticias, y temía que alguien la hallara fácilmente. Aún así, esperaba mantener el contacto, pero después de varias visitas, le dijeron que había sido adoptado y que no podría verlo más.

“Fue la experiencia más frustrante”, recordó Milanian. “Tenía la esperanza de que él me encontraría, de la misma manera en que nos encontramos ese día”. Whitaker creció en un hogar lleno de amor, en Gardena, sin conocer la historia de cómo lo habían hallado. La única conmemoración de ese momento estaba en su segundo nombre: Christian.

Recién, a los 17 años de edad supo que había sido adoptado. Hace un año, su madrina le contó la historia de cómo había sido hallado. “Estoy aquí hoy, he vivido una muy buena vida. Fui adoptado por una gran familia. No podría pedir más a mis padres”, aseguró Whitaker. El joven no está resentido con la persona que lo abandonó. “Si esa fue tu mejor idea, dejarme allí, gracias”, dijo. “Porque no eras mentalmente apta para criar a un niño”.

Cuando se reunieron, Milanian lo llevó al punto donde lo encontró. Whitaker se quedó muy serio mirando el lugar. De vuelta en el automóvil, Milanian le preguntó si estaba bien. “Esta podría haber sido mi tumba”, le respondió Whitaker. Milanian se sentó junto a él en el auto y, suavemente, le dijo: “Pero tú has sido amado”, según reporta la nota del LATimes.

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