US demanda a México, China y UE por aranceles

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Los representantes comerciales de México, Canadá y Estados Unidos tratan de destrabar las conversaciones por el nuevo TLCAN. (Foto archivo)

Estados Unidos eleva aún más la tensión en la batalla comercial al presentar una demanda ante la Organización Mundial de Comercio para denunciar las medidas de represalia adoptadas por la Unión Europea, China, Turquía, Canadá y México en respuesta a los aranceles americanos al acero y el aluminio. “En lugar de trabajar con nosotros”, ha afirmado este lunes el representante de Comercio Exterior, Robert Lighthizer, “eligieron castigarnos”.

Más leña al fuego de una guerra que, cabe recordar, inició EE UU. El ente heredero del GATT, que no destaca precisamente por la rapidez en la resolución de peleas, tendrá trabajo este verano: más allá de esta última demanda americana, tendrá que analizar también una denuncia previa de México, Canadá y la UE por los aranceles que USA puso antes sobre el acero y el aluminio.

Washington considera ahora que los gravámenes confirmados el mes pasado sobre las importaciones de esos dos metales “están justificados” en aras de proteger la industria local y preservar su integridad económica. La seguridad nacional fue el dudoso argumento elegido por la Casa Blanca para justificar la imposición de aranceles sobre algunos de sus aliados más estrechos.

La Administración que preside Donald Trump interpreta, sin embargo, que la respuesta de castigo adoptada por estos países carece de justificación y por ello considera que debe ser el árbitro del comercio mundial, la OMC, el organismo que dirima esta nueva trifulca. Cada bloque es denunciado por separado por unas medidas que, según Washington, “parecen violar” los compromisos adoptados en el marco de la OMC. Esta nueva confrontación llega, además de al inicio de una guerra comercial que amenaza el crecimiento económico mundial, en plena renegociación del TLCAN, al que nada benefician estas escaramuzas. Tampoco la amenaza, aún latente, de extender los aranceles al sector automotriz —el más fecundo en el comercio entre los tres países norteamericanos—.

La lista de bienes estadounidenses sometidos a aranceles por la UE, México y Canadá está claramente dirigida a las industrias y regiones que son políticamente más sensibles para los republicanos en las próximas elecciones de medio mandato, en noviembre próximo: productos en muchos casos agrarios que son santo y seña de algunos de los Estados que, con su voto, llevaron al magnate a la presidencia en el otoño de 2016.

Las represalias aplicadas por México hace poco más de un mes fue “en respuesta a los aranceles impuestos, de manera injustificada y bajo el argumento de seguridad nacional, por el Gobierno de EE UU a las importaciones mexicanas de acero y aluminio”, agrega el Ejecutivo de Enrique Peña Nieto. “Las compras de EE UU de acero y aluminio procedentes de México no representan una amenaza a la seguridad nacional de ese país. Por el contrario, la sólida relación comercial ha generado un mercado regional integrado donde los productos de acero y aluminio contribuyen a la competitividad de la región en diversos sectores estratégicos, como el automotriz, aeroespacial, eléctrico y electrónico”. Un nuevo choque a la vista entre dos socios que se necesitan mutuamente para competir en un mundo globalizado.

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