Tiroteos en escuelas se pueden multiplicar

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Miembros de la comunidad estudiantil participaron en una vigilia en el estadio de la Secundaria Santa Fe después del tiroteo del 18 de mayo en esa escuela. (Houston Chronicle vía AP)

Un panel de expertos afirma después de un estudio, que los motivos exactos por los que un adolescente armado les disparó a sus compañeros y maestros en la preparatoria Santa Fe el 18 de mayo siguen siendo un misterio, pero que su modelo para la ejecución es más claro.

El joven de 17 años vestía una gabardina negra y disparó una escopeta recortada, la misma ropa y la misma arma usadas por los dos chicos que mataron a doce estudiantes y un profesor en la preparatoria Columbine, en Colorado, en 1999.

Vestía una camiseta con la frase “Nacido para matar” en letras parecidas a las que usaban los atacantes de Columbine, que decían “Odio” y “Selección natural”. Su rudimentario arsenal incluía latas de dióxido de carbono y cocteles molotov, igual a las que usaron los tiradores de Columbine. La foto que publicó en Facebook de su gabardina mostraba el símbolo comunista de la hoz y el martillo, igual que uno de los atacantes de Columbine.

No fue la primera vez que una preparatoria repentinamente rodeada de balazos y muerte se encontró buscando pistas en la simbología del tiroteo masivo llevado a cabo hace casi veinte años y que se ha convertido, al parecer, en el estándar mediante el cual los jóvenes armados se miden a sí mismos.

El atacante de 20 años que mató a veintiséis personas en la escuela Sandy Hook, en Connecticut en 2012, recabó mucho material acerca de los atacantes de Columbine en su computadora, incluyendo lo que parecía una copia completa de la investigación oficial sobre ese tiroteo.

En su manifiesto, el estudiante de 23 años que disparó y mató a 32 personas en el tecnológico de Virginia en 2007 mencionó a los jóvenes varones armados de Columbine por sus nombres de pila y los describió como “nosotros, los mártires”.

El tiroteo del 18 de mayo en Santa Fe ofrece la prueba más reciente de un fenómeno que los investigadores están explicando: los tiroteos que ahora suceden con una inquietante regularidad en las escuelas del país son impactantes, perturbadores, trágicos y, al parecer, se están volviendo contagiosos, según el estudio publicado por el NYT.

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