Nieto sale como el presidente “más impopular”

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Trump, insisten especialistas, es una de las razones de la mala imagen del presidente Enrique Peña Nieto al finalizar su gobierno.

Corrupción, violencia y el “gasolinazo” lo llevaron a ser el peor evaluado

MEXICO. – En uno de sus últimos mensajes como presidente, Enrique Peña Nieto definió así la herencia de su gobierno que concluye este 30 de noviembre: “El México que estamos entregando es mejor, con mejor infraestructura, con más progreso y con condiciones de mayor bienestar que el que teníamos hace seis años”.

La frase causó controversia, pues de acuerdo a las encuestas, por lo menos el 80% de los mexicanos cree que ahora el país está peor que en 2012, cuando empezó el actual gobierno. De hecho, Peña Nieto es el presidente con la peor evaluación desde que existen las mediciones.

Consultoras como Mitosfky señalan que en agosto pasado sólo el 18% de los mexicanos aprobaba el desempeño presidencial. Francisco Abundis, director de la empresa de opinión pública Parametría, dijo: “Lo medimos en su momento y resultó que el 85% del país no cree que deja un país mejor al que tomó”.

Y es que algunos escándalos dañaron duramente la reputación del presidente. Uno fue la “casa blanca”, una mansión avaluada en 1.750.000 dólares, adquirida por su esposa a una compañía vinculada a la empresa china que ganó el contrato para el primer tren rápido de México. El contrato fue cancelado. El caso representó una caída de al menos once puntos en la popularidad del presidente.

La imagen de corrupción asociada a su gobierno se agravó con las denuncias por desvío de recursos públicos de algunos gobernadores, como los de Veracruz, Quintana Roo o Chihuahua. Los tres fueron definidos por Peña Nieto en la contienda electoral de 2012, como “ejemplo” del nuevo PRI, que lo había postulado.

Después una investigación realizada por varios periódicos y Mexicanos contra la Corrupción reveló una serie de estrategias para desviar recursos públicos. El caso se llamó “La estafa maestra” e involucró a secretarios del gabinete presidencial, universidades públicas y gobiernos estatales.

En 2017 México ocupó el lugar 135 de 180 países evaluados en el Índice de percepción de la corrupción, que realiza cada año Transparencia Internacional.

Luego, el 26 de septiembre de 2014 desaparecieron, durante un ataque armado, 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa. Los familiares de los 43 no han aceptado la versión oficial de los hechos. Es, según organizaciones civiles, uno de los casos más dramáticos y vergonzosos de la historia reciente del país.

La PGR determinó que los estudiantes fueron asesinados y sus cuerpos incinerados por una banda de narcotráfico, pero los padres no aceptaron esta versión. Expertos internacionales de la CID afirmaron que “el informe es insostenible”.

En junio un tribunal federal ordenó rehacer la investigación y crear una comisión de la verdad para determinar lo que realmente sucedió. El presidente electo Andrés Manuel Obrador se comprometió a establecer esta comisión. El caso Ayotzinapa se convirtió en uno más de los símbolos del problema de desaparición de personas en México, uno de los temas más graves de derechos humanos en el país.

El tercer detonante fue el “gasolinazo”. Una de las ofertas centrales de la Reforma Energética aprobada en 2013 fue que bajaría el precio de los combustibles, especialmente la gasolina. Pero en enero de 2017 se canceló paulatinamente el subsidio a este hidrocarburo que, casi de inmediato, aumentó de precio. El incremento provocó una ola de protestas en todo el país que afectó severamente la popularidad de Peña Nieto, que rebajó otros 12 puntos.

Otro punto ha sido la violencia imparable. De acuerdo con proyecciones como las del diario Reforma, durante el mandato de Peña Nieto se cometieron más de 125.000 asesinatos, la cifra más alta de la historia. La violencia es uno de los temas que más se cuestiona al actual gobierno, que en su inicio se comprometió a terminar con la escalada de inseguridad en el país.

Y por último, la tormenta Donald Trump. En agosto de 2016 Peña Nieto invitó al entonces candidato a una reunión en la residencia oficial de Los Pinos. El encuentro fue uno de los asuntos más polémicos y que mayor costo político tuvo para el presidente mexicano. Muchos criticaron que se le ofreciera una condición de jefe de Estado al candidato que sostenía su campaña electoral con un discurso antimexicano.

El gobierno mexicano respondió que pretendía establecer un diálogo “respetuoso” con el magnate. Pero unas horas después de regresar, Donald Trump insistió en sus críticas criminalizando a los inmigrantes mexicanos. Meses después el Peña Nieto reconoció que fue un error invitar a Trump.

“Subestimé el gran resentimiento social que había contra Donald Trump”, reconoció. El episodio fue una de las mayores crisis en su gobierno. Una encuesta Mitofsky señaló que el 90% de los mexicanos se enojaron con esa visita, después de lo cual su popularidad nunca más se recuperó.

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