Fiscal y alcalde abordan crisis de opioides

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El Fiscal de Distrito de Filadelfia Larry Krasner habla a la prensa sobre la crisis que la epidemia de abuso de opioides ha traído a la ciudad y al sistema judicial.

FILADELFIA >>DROGAS

Por Polón Vásquez  Pvasquez3570@yahoo.com

El Fiscal de Distrito Larry Krasner y el alcalde Jim Kenney escribieron un artículo de opinión la semana pasada para detallar el enfoque de Filadelfia a la crisis de opiáceos y tratar la adicción como una enfermedad y abordan la epidemia como un problema de salud pública.

En el artículo, un enfoque diferente para combatir la crisis de los opioides en Filadelfia, explicaron cómo esta crisis debe enfocarse en el tratamiento, no en el encarcelamiento, para evitar las consecuencias que resultaron de la severa criminalización del abuso de sustancias en décadas pasadas.

La información fue presentada y publicada en varios periódicos locales titulada *Un cambio de paradigma para combatir la crisis de los opioides*.

Como funcionarios públicos, han observado que la epidemia de opioides ha llegado a afectar casi todo lo que tocamos. El año pasado 2017, se cobró la vida de alrededor de 1,200 personas, cuatro veces el número de homicidios y superó por más de 200 muertes por la epidemia del SIDA en su peor año.

Sin un final a la vista, la adicción a los opioides sigue destruyendo vidas. Es responsable de la gran parte de la violencia de la ciudad y ha llevado a nuestro sistema de servicios de emergencia médica (EMS) al borde del abismo.

La adicción tiene un sistema de constantes dentro de nuestro sistema penitenciario y contribuir a la cantidad de personas que se ven forzadas a dormir a la intemperie todas las noches.

Barrios enteros están bajo el asedio por que sufren de adicción a los opioides y por aquellos que se apropiaron de los adictos. Pero, para muchos habitantes de Filadelfia, esta crisis no es nueva.

Hace treinta años, el crack invadió nuestra ciudad. Con la llegada la adicción y la violencia, y el gobierno respondió con una llamada “Guerra contra las drogas” en todo el país, particularmente en las grandes ciudades como Filadelfia con una población mayoritariamente conformada por minorías y una tasa de pobreza históricamente alta.

Como sociedad, les fallamos a muchas personas durante la epidemia del crack al tratarla únicamente como un problema de cumplimiento de la ley en lugar de un problema de salud.

Muchas personas pasaron en el tiempo en la oficina. Sin duda, penalizar la adicción en parte porque las personas afectadas son principalmente afroamericanas, latinas y pobres.

La raza determinó el modo en que el país, así como el Estado de Pensilvania y la Ciudad de Filadelfia, respondieron a la devastadora crisis. Estas políticas ‘duras contra el crimen’ resultaron en que Filadelfia tenía la tasa de encarcelamiento más alta de cualquier parte en el país.

Eso fue un gran error. Trágicamente, demasiados familias, seres queridos y vecindarios aún sufren las consecuencias no solo de la adicción, sino también de las políticas que separaron las familias y el diezmaron a las comunidades.

Ahora sabemos que la adicción es una enfermedad. Ya es hora de eliminar el estigma de la adicción y ayudar a otros a ayudarse a sí mismos.

Si bien no se puede deshacer años de política regresiva, podemos adoptar un enfoque intencional para tratar la adicción y los delitos relacionados con las drogas con esa historia en mente.

Como concejal de la ciudad, el alcalde Jim Kenney patrocinó y aprobó una legislación que despenalizó la posesión de una pequeña cantidad de marihuana en 2014, en parte, para abordar la disparidad racial encontrada en los arrestados por posesión de marihuana.

Desde que se convirtió en alcalde, se creó una fuerza de trabajo que permite hacer frente a los problemas con la responsabilidad de crear un plan de acción y recomendaciones que la ciudad está utilizando para buscar soluciones a largo plazo y así poder poner fin a esta crisis de opioides.

Además, en 2016, Filadelfia recibió $ 3.5 millones del Desafío de Seguridad y Justicia de la Fundación MacArthur (Desafío de Seguridad y Justicia de la Fundación MacArthur) para invertir en estrategias que reducen la cantidad segura en más de un tercio de la población diaria de las cárceles en los tres años, y particularmente mitigarán el encarcelamiento de individuos con delitos menores por drogas o con trastornos de adicción.

El fiscal del distrito, Larry Krasner, cree que la solución a la adicción a las drogas es el tratamiento, no el encarcelamiento.

En su nueva función, el fiscal ha prometido aumentar las capacidades del tribunal de drogas de Filadelfia e incrementar las oportunidades de alternativas, permitir que los detengan por posesión de drogas o por delitos menores, debido a que la adicción obtenga el tratamiento que necesita en el lugar de ser encarcelados.

Recientemente, la Ciudad entabló una demanda contra los fabricantes de opioides para hacer responsables de su papel en esta crisis. El objetivo es terminar con las aplicaciones de comercialización

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