Fiscal Krasner quiere reducir población carcelaria

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El Fiscal de Distrito de Filadelfia, Larry Krasner, está intentando dar un giro más humano a la manera que el sistema judicial aproxima los casos, aunque ha encontrado resistencia por parte del sistema.

El Nuevo Fiscal Distrital de Filadelfa, Larry Krasner, ha empezado a cambiar de manera significativa la forma en que la ciudad juzga los casos de homicidio; cuestionando la idea –obligatoria según la ley del estado– de que la mayoría de los asesinos convictos deberían recibir una cadena perpetua, y afirmando que los fiscales deberían ser conscientes de en qué medida esa política ha sobresaturado la población carcelaria de Pensilvania.

Desde que tomó posesión del cargo en enero, Krasner, quien habla español fluido, ha animado a su equipo para que considere imponer sentencias más cortas en casos en que haya una declaratoria de culpabilidad anticipada, e incluso de estudiar si el cargo correcto es el homicidio; y ha declarado que él personalmente aprobaría una propuesta de rebaja de pena si hay acuerdo anticipado cuando se trate de penas que superen los 15 a 30 años de prisión.

El esfuerzo que conduce el Fiscal apoyado por su nuevo Jefe de Homicidios, Anthony Voci, es consistente temáticamente con otras políticas igualmente orientadas a una imposición de penas más humanas que el Fiscal Distrital ha ido presentando durante sus primeros tres meses en la oficina. Éstas reflejan el más amplio objetivo de Krasnes, que es el de reducir ostensiblemente la población de ciudadanos tras de las rejas.

Pero el cambio sobre la política de penas ha encontrado una clara resistencia por parte de los familiares de las víctimas, de algunos Fiscales Distritales asistentes, e incluso de algunos Jueces de Cortes de Casos Comunes, que han ofrecido una clara resistencia al Fiscal en sus intentos por redibujar el perfil acusatorio del sistema criminal de la ciudad.

El hermano de una víctima, quien había pasado tres décadas monitoreando el caso en busca de que se hiciera justicia, se quejó de que el Fiscal no le informó que había solicitado a un juez permutar su condena de pena de muerte por una a cadena perpetua. “No supimos absolutamente nada”, se lamentó. “Lo supimos por los periódicos, y nos preguntamos, por qué no nos han contactado, si tienen todos nuestros números y direcciones”.

Krasner y Voci aceptaron que ha habido inevitables “dificultades” en el intento de implementar nuevas políticas, que implican una nueva visión y una “nueva cultura” respecto a la justicia criminal. En términos del trato con los familiares, Krasner dijo que “reconocemos nuestros fracasos, y tratamos de corregirlos cada día mientras tratamos de movernos hacia adelante”.

Pero dijo también que un “cambio de filosofía” en la visión sobre las condenas también era necesario, pues Pensilvania tiene más de 5.000 personas condenadas a cadena perpetua sin ninguna posibilidad de reducción de pena, –ya que la ley del estado establece cadena perpetua para todos los culpables de homicidios de primero y segundo grado–. Solo Florida tiene en el país una población más numerosa sirviendo cadena perpetua, según un informe de la ONG “Proyecto Sentenciados”.

Y aunque Filadelfia ha registrado en promedio 272 asesinatos anuales en los últimos cinco años, Krasner dijo que es necesario girar hacia nuevas políticas. Dijo que su oficina ha solicitado penas muy duras, desde 22 hasta 38 años, pero también hizo notar que entre los condenados hay gente que es “pura maldad” y hay gente que ha vivido una vida decente y que se pueden redimir. “y nuestro sistema debería reflejar el cuidado con que tratamos esa variedad de condenados”, concluyó.

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