Economía y política

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Por Isaac Cohen*

Un legado de la Guerra Fría es la creencia que la economía determina los resultados políticos. Por ejemplo, que la fortaleza actual de la economía estadounidense le daría una ventaja electoral al Partido Republicano. Los resultados de las elecciones del 6 de noviembre confirman que esto no es siempre así. El desempeño sólido de la economía de Estados Unidos no impidió la pérdida Republicana de más de treinta escaños en la Cámara de Representantes.

Algunas cifras disponibles revelan que los Demócratas ganaron en distritos donde el desempleo está debajo del promedio nacional de 3.7 por ciento, mientras que algunos Republicanos ganaron en distritos donde el desempleo está arriba del promedio nacional. Hubo otros casos donde las medidas proteccionistas sí influenciaron el resultado electoral. En Minnesota, un distrito donde hay explotación de mineral de hierro fue ganado por el Partido Republicano, mientras que otro distrito productor de soya fue ganado por el Partido Demócrata. Asimismo, en algunos distritos en Iowa, donde tradicionalmente gana el Partido Republicano, los productores de soya no salieron a votar.

Estos resultados revelan que la relación entre la economía y la política no es una calle de una sola vía. Más bien es lo que Albert Hirschman describió como una relación que “se enciende y se apaga.” Así lo entendió el Presidente Donald Trump cuando dijo que “a veces no es tan emocionante hablar de la economía.” En cambio, enfatizó la retórica contra la inmigración que al final tampoco impidió la victoria de la oposición.

 

*Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de economía y finanzas de CNN en Español TV y radio, UNIVISION, TELEMUNDO y otros medios.

 

 

Economics and politics

By Isaac Cohen*

 

A legacy of the Cold War is the belief that the economy determines political outcomes. For instance, that today’s strong US economy would give an electoral advantage to the Republican Party. The results of the November 6 elections confirm that this is not always the case. The solid performance of the US economy did not prevent the Republican loss of more than thirty seats in the House of Representatives.

Some of the figures available reveal that Democrats won districts where unemployment is below the national average of 3.7 percent, while Republicans won districts where unemployment is above the national average. There were other cases where protectionist measures did influence the electoral result. In Minnesota, an iron mining district was won by the Republican Party, while another district of soybean producers was won by the Democratic Party. Also, in some districts in Iowa, traditionally won by the Republican Party, soybean farmers did not get out to vote.

These results reveal that the relationship between economics and politics is not a one-way street. It rather is what Albert Hirschman described as an “on and off” relationship.   President Donald Trump understood this, when he said just before the election, “sometimes it’s not as exciting to talk about the economy.” Instead, he emphasized an anti-immigration rhetoric which in the end did not impede the opposition’s victory.

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