Decisión de Daca y el Dream Act

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Por Cristina Jimenez

United We Dream

La decisión de un juez federal en California de bloquear la decisión de Trump de terminar el programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), es una victoria simbólica que demuestra el gran poder del activismo de cientos de miles de jóvenes inmigrantes que continúan cada dia peleando por su futuro y el de sus familias.

Esta confirma que DACA era legal, y que nunca debió ser cancelada.

Sin embargo, dicha decisión judicial también reafirma la necesidad y la urgencia de aprobar el Acta de Sueño como la solución permanente que puede ponerle fin a la crisis migratoria creada por la Casa Blanca.

El fallo de la Corte es buena noticia pero tiene limitaciones. Solo beneficia a jóvenes inmigrantes que ya se beneficiaban de DACA, y no aquellos que quieran solicitarla por primera vez. Además la administración de Trump no se quedará de brazos cruzados hasta ver el fin del programa.

Es por eso que miembros del Congreso no pueden perder más tiempo. Un Acta de Sueño es la única solución que brinda protección permanente y con mas alcance. Dilatar su aprobación significa deportaciones.

Y lo que es peor, mi hermano Jonathan estaría entre los millones de deportados.

Desde septiembre cuando Trump le puso fin a DACA, estimamos que unos 14,000 ya están en riesgo de ser deportados, y si no se hace nada antes del 19 de enero, la fecha límite para que se decida un nuevo presupuesto, millones quedarían vulnerables y a la merced de las políticas de deportación de Trump.

Cientos de miles de  jóvenes inmigrantes ganaron el programa DACA durante la administración Obama tras organizarse masivamente y dar una larga pelea, ayudando a que casi un millón de inmigrantes puedan ir a la escuela, a trabajar y a vivir sin el miedo.

Ese mismo esfuerzo lo continúan poniendo ahora para lograr el Acta de Sueño.

Miembros del Congreso deben insistir y tienen hasta el 19 de enero para que eso pase.  Sino serán responsables por la deportaciones de jóvenes inmigrantes.

El Acta de Sueño cuenta con un fuerte apoyo bipartidista, es favorecido por más del 85% de estadounidenses y tiene el apoyo de líderes empresariales, religiosos y de educadores. Esta creará un camino hacia la ciudadanía para millones de jóvenes inmigrantes que consideran este país su hogar. Además, protegería a jóvenes inmigrantes de la deportación sin poner a sus padres y comunidades inmigrantes en peligro.

Si el Congreso no aprueba el Acta de Sueño, habrá masivas consecuencias políticas para los funcionarios y los partidos.

La decisión de la Corte sobre DACA esta semana es prueba del enorme poder político del movimiento inmigrante y nuestros aliados. De hecho, nuestra infraestructura y red de organización nacional puede tener amplia influencia en las elecciones en todos los niveles.

Si aprueban el Dream Act y protegen a los jóvenes inmigrantes, los congresistas formarán parte de una tradición de líderes que han luchado para proteger y ayudar a cumplir los sueños de inmigrantes, mujeres, personas de color, estadounidenses LGBTQ u otros. De lo contrario, optarán por ser responsables de quitarle las protecciones y derechos a nuestras comunidades. Es decir, serán responsables de nuestra deportación.

Llegó la hora de demostrar lo que realmente son.

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