Trump intenta reformar caótica Casa Blanca

0
18
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla con el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, tras cesar al secretario general de la Casa Blanca, Reince Priebus, y nombrar a Kelly como su sustituto, el 28 de julio de 2017. (AP Foto/Evan Vucci)

WASHINGTON (AP) — Seis meses después del inicio de su presidencia, Donald Trump está encajado entre una agenda paralizada, un Ala Oeste que se asemeja a un nido de víboras, un montón de investigaciones abiertas y un Partido Republicano que empieza a romperse.

Trump reconoció el viernes de forma indirecta los problemas con un abrupto cambio en la secretaría general de la Casa Blanca, que pasa al general retirado John Kelly, ahora al frente del Departamento de Seguridad Nacional. Kelly ocupará el puesto de Reince Priebus, un republicano escéptico sobre las posibilidades electorales que tenía el año pasado Trump, quien en los últimos tiempos lo consideraba débil e ineficaz.

¿Podrá Kelly arreglar las cosas? Gran parte de su éxito dependerá de factores que están fuera de su control, como que el equipo del dirigente esté dispuesto a dejar a un lado las rivalidades que han sembrado el desorden en el Ala Oeste y complicado cualquier esfuerzo para promulgar políticas. Pero hay dudas más acuciantes: ¿Puede Kelly hacer lo que Priebus no pudo? ¿Puede frenar la inclinación del presidente por el drama y la imprevisibilidad y su tendencia a centrarse en otros aspectos y no en promover una agenda política?

Ningún otro colaborador o asesor ha tenido éxito en ese frente. Como candidato –y ahora como presidente– Trump ha visto pasar a una serie de directores de campaña y asesores políticos, pero sigue distrayéndose fácilmente con sus intereses personales y solo se vincula vagamente a los planes políticos.

“Trump ha gastado buena parte de su capital político en nada más que en defender su reputación”, dijo Alex Conant, estratega republicano, sobre los primeros seis meses del presidente en el cargo. “No hay una estrategia sostenida; su atención parece cambiar hacia lo que quiera que sea tendencia en las noticias por cable en ese momento”.

Es poco habitual que los presidentes pasen por tantas polémicas tan rápido como Trump. Su tuit del viernes por la tarde anunciando el nombramiento de Kelly culminó una semana en la que su nuevo director de comunicaciones, Anthony Scaramucci, atacó en público a Priebus; legisladores republicanos criticaron con dureza las palabras del mandatario contra el secretario de Justicia, Jeff Sessions, por inhibirse en la investigación federal por las intromisiones de Rusia en la campaña y el fracaso de los esfuerzos republicanos para aprobar en el Senado una norma para reformar la ley sanitaria.

Hasta este momento, Trump no ha logrado convertir en ley ninguna propuesta importante. Sus únicos grandes logros fueron ejecutivos –derogar leyes y deshacer algunos de los logros de su predecesor, como la adhesión al Acuerdo del Clima de París– además de nombrar a Neil Gorsuch para el Tribunal Supremo.

Kelly, que había pasado toda su carrera en el ejército hasta que recibió la llamada de Trump para dirigir el Departamento de Seguridad Nacional, tiene una experiencia política y legislativa limitada. Pero, al menos por ahora, tiene la confianza del presidente. “Ha sido una verdadera estrella en mi gobierno”, declaró Trump.

Dejar una respuesta