Renee Tartaglione fue hallada culpable

0
92
Renee Tartaglione, en la foto con su esposo Carlos Matos, fue encontrada culpable de 53 cargos esta semana en un juicio en Filadelfia.

La reconocida figura política Renee Tartaglione fue hallada culpable este viernes de 53 cargos criminales, entre ellos robo, fraude, estafa, evasión de impuestos y asociación para delinquir, en un esquema según el cual habría desviado cerca de un millón de dólares de la clínica Fairhill de Salud Mental, de la que era Directora y Gerente general.

Un jurado federal conformado por seis hombres y seis mujeres deliberaron por cerca de cuatro horas antes de consignar el veredicto final. El Juez Distrital Joel H. Slomsky dijo que fijaría la fecha de sentencia la semana próxima. Tartaglione se encuentra libre bajo fianza. En dos ocasiones se le preguntó si quería hacer comentarios, pero permaneció totalmente seria y en silencio. Mientras tanto, DeStefano dijo que apelarán el veredicto.

La Fiscal Asistente Bea Witzleben, quien llevó adelante el caso junto con Peter Halpern del Departamento de Justicia, dijo que el fallo “envía un claro mensaje a las personas que dirigen corporaciones sin ánimo de lucro, para que recuerden que no se pueden beneficiar por cuenta de fondos destinados a fines claramente públicos”.

Tartaglione, de 61 años, y miembro de una prominente familia de políticos de la ciudad, fue llamada a juicio en el 2016, bajo cargos de haber desviado cerca de un millón de dólares de la Clínica Mental Juniata a través de un patrón de auto-pagos entre los años 2007 y 2012. Tartaglione era la presidenta de la Junta Directiva, y la única dueña de Norris Hancock, la compañía propietaria del edificio donde funcionaba en arriendo la clínica, en el 2637 Norte de la calle 5.

Durante el juicio, que empezó el 24 de mayo, los fiscales afirmaron que de una parte, como dueña del edificio, Tartaglione se aseguraba de cobrar arriendos altísimos, y por el otro, como presidenta de la Junta Directiva de la clínica, garantizaba que el pago fuera aprobado.

También fue acusada de una forma de estafa según la cual dos empleadas de la clínica, Sandy Acosta y su hija Leslie, contratadas como analistas entre 2007 y 2012, recibían pagos salariales extraordinarios, luego cobraban los cheques y devolvían el dinero a Tartaglione, para evitarle a ésta el pago de impuestos.

Las dos empleadas Acosta se declararon culpables de cohecho y testificaron contra Tartaglione en el juicio. A Leslie Acosta, quien había ganado la elección como Representante en la Cámara estatal por el Distrito 197, la condena terminó por costarle la curul estatal. Acosta estaba por juramentarse para el segundo término cuando el juicio fue hecho público en los periódicos y fue forzada a renunciar.

En su argumento final el jueves, Witzleben acusó a Tartaglione de aprovechar las ventajas de dirigir una organización sin ánimo de lucro, para hacer negocios con una organización con ánimo de lucro, dirigidas ambas por la misma persona, ella.

La defensa del abogado DeStefano se centró en atacar a las dos testigos, diciendo que las Acosta habían cambiado los cheques pero que no había ninguna prueba de que habían devuelto el dinero a Tartaglione.

El Fiscal asistente, Luis Lappen, afirmó en su declaración final que “los crímenes de Tartaglione contra la Clínica Juniata son ejemplos desafortunados de cómo personas en quien se deposita la confianza de administrar fondos públicos pueden abusar de su posición para beneficiarse de ellos. Su esquema fraudulento causó profundo daño a una comunidad a la que se suponía que debía servir, negándole servicios mentales y de salud a personas que se hallan financieramente en grande necesidad”.

Dejar una respuesta