PRIMERA BASE

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La prosperidad de los Phillies
Por Will González

El refrán que dice: “La juventud es el único defecto que se cura con la edad”, me vino a la mente cuando visité la sucursal de clase A de los Phillies en Lakewood, NJ, el domingo.
Allí, vi a un grupo de peloteros jóvenes con mucha promesa de ser buenos jugadores de Grandes Ligas. Es verdad lo que dicen sobre el sistema de Liga Menor de los Phillies, es uno de los más fuertes entre todas las organizaciones en las Mayores.
Llevo casi 35 años visitando equipos de liga menor y por ende reconozco que es difícil para un atleta joven subir por completo la escalera que conduce a las Mayores. Fue en Lakewood, en el 2002 que vi a Ryan Howard y sentí la cosquillita en mi cabeza que me decía, ‘este tiene potencial’.

Con Howard, el presentimiento brotó a base de los batazos que este pegó con poder. No hablo de cuadrangulares largos, hablo de ese sonido diferente que hace un madero cuando se le da bien dado a la pelota. Especialmente cuando el trueno se produce fácilmente. Howard maduró a ser uno de los mejores bateadores de poder en las Grandes Ligas durante la época dorada de los Phillies (2007-2011).
El domingo, vi a tres jovencitos que me impresionaron: Daniel Brito (2B); Mickey Moniak (CF); y Sixto Sánchez (P).
Brito, es un jugador de cuadro venezolano de 19 años de edad catalogado como el prospecto #19 de la organización de Filadelfia. El bateador zurdo nativo de Ciudad Guyana es el primer bate del equipo y se encontraba entre los mejores 10 de la South Atlantic League en promedio de bateo (.333); carreras anotadas (19); y bases robadas (6).

Brito muestra fluidez natural manejando el bate y un ojo maduro. Este acumuló más bases por bolas (56) que ponches (49) en sus primeros 402 turnos al bate como profesional. Brito todavía tiene el físico de un monaguillo. El plan de los Phillies es fortalecerlo con 15 libras más de músculos y tres años de experiencia.
Moniak está en el mismo bote de Brito. Moniak fue la primera selección en el Sorteo de Novatos el verano pasado entre los 30 equipos de Grandes Ligas. El jardinero de 18 años de edad, nativo de Encinitas, California, es un artista con su swing. Lakewood es su segundo equipo profesional y aunque solo bateaba .289 y no ha pegado un cuadrangular en sus primeros 90 turnos esta temporada, Moniak emana legitimidad de pelotero. Solo le falta musculatura y pericia. El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones.
Sánchez cuenta con un cañón como brazo y un conocimiento de la zona de strike. El nativo de 18 años de edad, de San Cristóbal, República Dominicana, y catalogado como el séptimo mejor prospecto de los Phillies, abrió el juego del domingo. Este mantuvo su recta a 97 MPH y en cuatro ocasiones subió sus lanzamientos a 99 MPH en dicha actuación.

Sánchez, lanzador derecho, no luce maraca ganadora (0-2) pero su WHIP (la cantidad de bases por bolas e hits permitidos por entradas lanzadas) es 0.78. Sánchez es otro flaco (6’0 y 185 libras) pero su valentía en la lomita alienta mi presagio de que lo veremos lucirse en las Grandes Ligas algún día.
Si lo que vi en Lakewood no fueron espejismos, las fincas de los Phillies producirán bonanzas. Las sucursales de Allentown y Reading están supuestas a ser más prometedoras que la de Lakewood. Así de prospera está la organización. Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar. Si todo sale bien habrá mucho que celebrar en Filadelfia pronto.

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