PRIMERA BASE

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La Jubilación, ¿Premio o Castigo?
Por Will González

El mejor momento de comenzar a pensar sobre tu jubilación es antes de que lo haga tu patrón. Especialmente si eres hispano.
De acuerdo a un estudio emitido en el 2016 por el Economic Policy Institute, solo 26% de las familias hispanas contaban con planes de retiro como un 401(K) o IRA en el 2013. Dicha cifra es un bajón de 12% comparado con el 2007. Antes de la crisis económica del 2008, el 38% de las familias Hispanas contaban con un plan de retiro.
Aunque ya han pasado casi una década desde la Gran Recesión, nuestra comunidad continúa quedándose atrás en la misión de ahorrar para su retiro. No somos ciegos a la necesidad; es que para muchos de nosotros se nos hace difícil ahorrar para nuestros años dorados. Son muchas las razones.

Para empezar, uno tiene que ganarse un sueldo que le permita contar con un poquitito de dinero de sobra luego de pagar todos los gastos básicos actuales. Aunque los hispanos trabajamos más que cualquier otro grupo (60.2% de los latinos en EEUU trabajan comparado con 56.4% de la comunidad afroamericana; 60.2% de los anglos; y 60.9% de los asiáticos), tristemente muchos en nuestra comunidad no cuentan con empleos de altos ingresos que ofrecen pensiones o planes de retiro.
El Seguro Social por sí solo no es suficiente para cubrir todos nuestros gastos cuando nos retiramos. El promedio anual de ingresos de Seguro Social para hombres hispanos que por lo menos tienen 65 años de edad es $14,626, de acuerdo a información emitida por la oficina de Seguro Social en el 2014. Para nuestras mujeres latinas de la misma edad, el promedio es $11,172. Los ingresos de Seguro Social componen por lo menos el 90% de las entradas para el 42% de jubilados hispanos que están casados y 59% de los hispanos solteros retirados.
Para hacer la jubilación un premio por una vida de trabajo fuerte no un castigo, nuestra comunidad necesita ayuda. El Departamento del Trabajo Federal busca proveer dicha asistencia no con regalos de plata, pero con normas que permiten a ciudades y estados a crear planes de jubilación accesibles para empleados de entidades privadas cuyos patrones no ofrecen planes de retiro estructurados: el 401(K) y el IRA.
Desafortunadamente un grupo de Senadores estadounidense quieren abolir esas normas. Como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer, dichos Senadores buscan prohibir que los trabajadores tengan acceso fácil a programas de jubilación creados por ciudades y estados. No entiendo la rabia en contra de normas innovadoras que buscan resolver la crisis de la falta de ahorros para el retiro de una manera conmovedora.
Los Senadores irascibles dicen que a ellos no le gustan las normas del Departamento del Trabajo porque abren la puerta a que ciudades y estados obliguen a los patrones a crear planes de retiro automáticos. Los legisladores cascarrabias también temen que los planes creados por las entidades gubernamentales locales compitan con los planes ofrecidos por compañías privadas.
Si queremos que nuestra gente use a su jubilación para recoger todos los frutos que han sembrado debemos de promover normas que fomenten el ahorro y el desarrollo de planes de retiro. Es simple, para que la gente disfrutar de una larga y cómoda jubilación, hay que ayudarlos a ahorrar ahora.
Comuníquese con el Senador Pat Toomey; exíjale que no se una a la jauría que quiere cerrarles las puertas a los trabajadores a ahorrar para su retiro. Hazlo lo más pronto posible. No pienses que ya estás muy viejo para pelear esto o para ahorra para tu retiro. Fíjate en lo que dijo Pablo Picasso: “Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerlo enseguida”.

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