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Domingo Ferreira

p9 Margarita Garabito

Margarita Garabito

En un caso de horror que aun tiene a las autoridades, el Dpartamento de Servicios Humanos, una agencia de servicios sociales y proveedores de salud preguntándose como pudo semejante atrocidad ocurrir ante los ojos de todos ellos, Charleeni Ferreira de 10 años finalmente colapsó en su casa de Feltonville en el norte de Filadelfia; la niña murió de una infección causada por una costilla rota que nunca fue tratada; sus pulmones estaban llenos de fluido.
La historia de Charleeni causa nauseas por la incompetencia del sistema para salvar la vida de una niña que podría haber sido salvada de una muerte cruel y temprana. La enfermera de la escuela de la niña sospechaba que estaba siendo abusada en la casa; sin embargo cuando fue llevada al Hospital St. Christopher la misma niña le dijo al doctor que en su casa la trataban como una princesa. De acuerdo con la policía, este ha sido uno de los peores casos de abuso infantil que jamás hayan atendido.
Al momento de su muerte el miércoles de la semana pasada, la niña presentaba numerosas heridas curadas y otras recientes, incluidos huesos rotos y una severa herida en la cabeza que había sido llenada con gasa y cubierta con una peluca y una fractura en la cadera que la hacia cojear; también había sido abusada sexualmente. El padre de la niña Domingo Ferreira de 53 años y la madrastra, su esposa Margarita Garabito de 43, recibieron cargos por asesinato, por poner en peligro el bienestar de un niño y otros cargos relacionados.
Durante 4 años, enfermeras de las escuelas que atendió la niña habían alegado abuso, y demandado que la niña fuese llevada al doctor. En mayo, la enfermera en la Escuela Intermedia Feltonville le pidió a los padres los records médicos de la niña y que la llevaran al doctor al notar una pronunciada cojera. Su madrastra respondió que la niña cojeaba porque se había engordado. La enfermera siguió presionando a los padres hasta que la llevaron al doctor, pero los records no indican que el doctor que supuestamente la vio encontrara alguna irregularidad. Según investigadores, las heridas de la niña eran notorias.
Esta fue la segunda vez que una enfermera llamaba la atención sobre heridas sufridas por la niña. En el 2006 la enfermera de la Escuela Elemental Clara Barton reportó al Departamento de Servicios Humanos –DHS, que la niña estaba siendo abusada. Después de proveer servicios a la niña y a la familia por 5 meses y de llevarla a exámenes físicos con dos diferentes doctores especialistas en abuso de niños, DHS cerró el caso. La niña dijo a uno de los doctores que no temía a sus padres, y que las marcas de abuso eran viejas y habían sido causadas por su madre biológica que vivía en Puerto Rico.
Por un periodo de 3 años, hasta el momento de su muerte, Charleeni fue vista por numerosos doctores, un siquiatra, un terapísta; y el DHS proveyó servicios a la familia por 5 meses. En septiembre la niña fue vista por un doctor que dijo
no tener conocimiento de los antecedentes de abuso de la niña, pero que tampoco notó la cantidad de heridas portadas por la niña.
Mientras estaba bajo la vigilancia del DHS, este
contrató a la agencia de servicios sociales Congreso, para que atendiese el caso de la

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familia. Los padres estuvieron de acuerdo en cooperar con la agencia, para demostrar que no se cometían abusos en su casa, y reportaron que habían quitado la niña a su madre biológica porque era incapaz de cuidar de ella, en ese momento la niña tenia 6 años y pesaba 38 libras.
Documentos de archivo indican que Charleeni había sido llevada al doctor por lo menos 8 veces antes de la intervención del DHS. Después de más de dos meses de visitas con trabajadores sociales y terapistas, Congreso recomendó que se cerrase el caso. Documentos también muestran que después de 3 sesiones con la niña y su madrastra, el terapista concluyó que la familia estaba siendo acosada y que la relación entre ellos era cariñosa.
En el 2007, la enfermera de la misma escuela Clara Barton, volvió a reportar que la niña tenía quemaduras con cigarrillo en el cuerpo y tenia miedo de ir a su casa. De acuerdo con records de DHS, El trabajador social de la agencia describió a la enfermera como alguien hostil, que no le gustaba ni la niña ni la familia, y refirió a la familia al Education Law Center, en caso de que los siguieran acosando. De otra parte, la enfermera dijo que continuaría llamando al DHS siempre que encontrara marcas en el cuerpo de la niña.
Domingo Ferreira, padre de la niña fue encontrado sin vida en su celda en la mañana del domingo, se había ahorcado con una sabana. Su esposa Margarita Garabito, quien admitió abusar a la niña, se encuentra en prisión. De acuerdo con la policía, ninguno de los dos mostró señales de remordimiento o lloraron cuando fueron entrevistados momentos después de la muerte de la niña.