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En su presente gira por los países del Pacifico Oriental, el presidente Barack Obama no ha cesado de repetir algo que hace parte integral de sus discursos y de su pensamiento: que es tiempo de construir consensos para enfrentar juntos los graves problemas que amenazan a la humanidad, y no tiempo de de pararse a maquinar cómo podrían los Estados Unidos detener el crecimiento de las potencias emergentes que amenazan su hegemonía mundial, y en especial a la “nueva potencia”, China.
No hay una visión más sabia que la que exhibe el presidente, a pesar de que esto le acarree las críticas de esnobismo o ingenuidad por parte de la enconada oposición de los sectores de ultraderecha. Para bien o para mal, pero sobre todo para bien, la época de las superpotencias hegemónicas ya pasó, y hoy en día ninguna potencia en solitario, ni USA, ni la emergente China, ni el gran conglomerado Europeo, ni el Japón y su poderío económico podrían enfrentar unilateralmente los desafíos del cambio climático, la lucha contra el hambre y la pobreza, contra el terrorismo y la delincuencia organizada, y todas las calamidades que se desprenden de estas grandes matrices.
Por esto en Pekín el Presidente ha asegurado que los Estados Unidos no solo no temen al surgimiento de una China próspera y desarrollada, sino que le dan la bienvenida como un elemento estabilizador y dinamizador de la economía y de la geopolítica internacional. De hecho, con aquellos gobiernos con los cuales USA pueda tener muchas dificultades de contacto y relación, sus socios de la gran potencia de Oriente pueden hacer mucho por estabilizar los ánimos y destrabar los conflictos.
Por otra parte, se acaba de publicar el informe de la FAO con las preocupantes cifras que dicen que más de mil millones de personas en el mundo en este momento padecen hambre o viven subalimentadas. Esto significa una de cada seis personas como media mundial, pero esta cifra se duplica si nos focalizamos en un continente como África, dónde los datos muestran que uno de cada tres de sus habitantes sufre de hambre o malnutrición. Y si focalizamos aun más y vamos a la niñez africana. …entonces las cifras resultan devastadoras.

Si regresamos del África al primer mundo, también encontramos datos muy desconfortantes. El reporte también dice que la actual crisis económica ha traído hambre a un considerable número de familias pobres en los Estados Unidos. Pero sobre todo, la preocupación de los asistentes a la Cumbre Mundial de la Alimentación que se realiza en Roma esta semana, es que los líderes de las naciones más desarrolladas, uno a uno se han excusado de asistir, dejando en el aire la negativa impresión de que las naciones ricas realmente no están demasiado interesadas en el problema.
Y si cambiamos de escenario para tocar el cambio climático, entonces se hace más clara y urgente la necesidad de construir acuerdos y buscar consensos. A sólo pocas semanas de la cumbre sobre el clima de diciembre próximo en Copenhague, existe ya un ambiente de pesimismo en muchos sectores, entre otras cosas por la misma ausencia del Presidente Barack Obama, quien habían mantenido entre sus promesas de campaña la de redirigir a los Estados Unidos hacia la senda de la cooperación en búsqueda de soluciones radicales a las dramática situación sobre el calentamiento planetario.
Algunos temen que la ausencia del Presidente Obama se justifique en el hecho de que no se ven avances muy decisivos en las negociaciones previas, y a la negativa del presidente a exponerse a un papelón en un foro de tal envergadura. En la próxima cumbre de Dinamarca se debe elaborar el texto del acuerdo que sustituirá al Protocolo de Kyoto, que vence en el 2.012, y será, a decir de muchos, la última oportunidad que como género humano tendremos en nuestras manos, para detener y revertir el grave deterioro del planeta, …o bien, será la puerta que se cierre y marque el inicio de la senda hacia la debacle planetaria, y hacia la lenta y atribulada extinción de nuestra especie durante los siglos siguientes al punto de no retorno.
Si al presidente Obama le “adelantaron” un Nobel, en prenda por su decidido accionar en busca de consensos, entonces somos muchos los que estaremos de su lado, apoyando todo aquello que en el futuro lo haga plenamente merecedor de tan excepcional reconocimiento.