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En Santiago de Chile en días recientes ha tenido lugar la conferencia "¿Crisis Económica o de Valores? 'Donde está tu tesoro, está tu corazón", organizada por la Unión Social de Empresarios Cristianos (USEC) y Economía y Negocios de El Mercurio de Chile, en la cual empresarios y ejecutivos buscaron trazar el perfil del empresario o ejecutivo del altura capaz de responder a la crisis. La noticia que viene reportada por la agencia Zenit reviste gran interés en los actuales momentos y por eso deseo ofrecer sus conceptos más importantes a los lectores de esta columna.
Las mesas de trabajo, dirigidas por directores de USEC, resultaron ser una suerte de "termómetro" sobre la percepción general en la actualidad, de lo que la sociedad y diversos ambientes empresariales valoran como éxito profesional, escribe Alejandra Montecinos, de la Unión.
A la luz de la cita bíblica, las conclusiones del encuentro constatan que "la mayoría de los empresarios y ejecutivos cristianos creen que esta crisis es una oportunidad para detenerse a reflexionar sobre el deber de 'ser', en medio de tanto 'hacer' y 'producir'". Tanto la formación de la conciencia en virtudes y valores,  como la humanización de la empresa y el trabajo, son resaltados por los asistentes como fundamentales y ambas se intercalan en un proceso complejo y de largo plazo, que requiere de la voluntad, respeto, diálogo, generosidad y madurez de todas las partes.
Para la sociedad actual, el gran indicador de éxito es la acumulación de riqueza. A los ejecutivos se les mide por sus resultados, por la rentabilidad, con orientación a objetivos de corto plazo. "Este último elemento, se refuerza por la poca lealtad de ejecutivos y trabajadores con el proyecto de la empresa, (y muchas veces de la empresa hacia sus empleados), lo que obliga a las compañías a asociar los incentivos a metas de corto plazo.
En resumen, existe la percepción de que se mide el éxito de empresarios, ejecutivos y trabajadores en base a resultados económicos, sin valorar al ser humano. Los empresarios cristianos, sin embargo, proponen el concepto de "responsabilidad social", constatando que hay una brecha importante de la cual hacerse cargo, entre el discurso e intenciones y lo que en la realidad sucede en las empresas, que hoy por hoy, se mueven en entornos altamente competitivos.
"La generación de ejecutivos jóvenes, se identifica con un éxito más inmediato; los mayores en cambio, basados en su experiencia y trayectoria, consideran que el éxito viene de la mano al logro de una misión adicional, un concepto de un profesional más integral", afirmaron los empresarios, al que todos reconocen como el "ideal", pues incorpora otras variables personales,

tales como: familia, espiritualidad, desarrollo intelectual y emocional, y salud física. Es decir, equilibrio.
En el congreso se enunciaron algunos criterios a la luz del Evangelio que hacen los "ejecutivos exitosos". Estos son algunos de ellos: 1. Ser valorados por las personas que trabajan con él. Liderazgo efectivo y humano. 2. Saber trabajar en equipo, considerando a otros como personas, con todo lo que eso implica y no como objeto, como socios, rescatando el aporte único y original de cada uno.
3. Preocuparse de cómo se obtienen los resultados. No es ético utilizar medios deshonestos para alcanzar objetivos de beneficio. La forma importa tanto como el fondo, ya que la manera de hacer las cosas, va construyendo una "cultura empresarial" que puede ser ética o inmoral. 4. Incorporar la sobriedad, la austeridad y solidaridad para transmitir un mensaje claro acerca de dónde está puesto el valor de las personas. 5. Velar por resultados para accionistas, como también, por las necesidades de todos los involucrados en la empresa, actuando con rectitud y respeto. 6. Reflejar amor al trabajo bien hecho. Motivación a servir, más que a "servirse".
7. Tener una buena comunicación en todas las direcciones, propiciar instancias de diálogo respetuoso, de las que emerjan resultados concretos que apunten al bien común. 8. Ser constantes, trabajadores, pero conscientes de que el "hacer" no puede desplazar al "ser" (no renuncia a su esencia y a su valor inherente como ser humano).
Ciertamente, si al menos la mitad de estos criterios fueran practicados por muchos empresarios y hombres de negocios de hoy, posiblemente el mundo no se encontraría atascado en la tremenda crisis de valores financieros …y éticos, por la que está atravesando.