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crítica vulnerabilidad, …muy posiblemente iban a caer también arrastradas por la caída del “gigante”, o peor aun, …podían ellas mismas caer mucho antes que el gigante.
La actual crisis está amenazando con destruir la
reputación de México como el más desarrollado de los países de la América hispana, como el mercado más grande y atractivo, y como la meca del turismo que siempre ha sido en virtud de su
vistoso patrimonio arqueológico, su gastronomía y su riquísima cultura amerindia. De hecho las cifras oficiales demuestran que el flujo turístico empieza a dar señales de estrés en algunas zonas, viniendo a sumarse el problema de seguridad a la delicada situación creada por la crisis financiera mundial.
México seguramente se sobrepondrá a este momento aciago como ya lo ha hecho en otros momentos de su historia, pues el talante viril y la fuerza de voluntad que desde siempre ha caracterizado al orgulloso país manito no pueden ser doblegadas por la sed de dinero y por el frio desprecio por la vida que muestran los que le han vendido su alma al diablo en los carteles. Sin embargo, nadie subvalora hoy día el letal poder de intimidación, de corrupción y de muerte que ostentan los carteles de la droga, y nadie se hace ilusiones de que salir de este túnel tenebroso será fácil.
De hecho, día a día se hace más evidente que solo el cerrar filas de todas las naciones involucradas para buscarle una solución al problema puede dar esperanzas de que se vea una luz al final del túnel. Y este esfuerzo solo puede partir de un gobierno que haya comprometido públicamente su voluntad en luchar contra el flagelo con todos los medios a su alcance.
Y a pesar de esto, un claro axioma queda expuesto a la visión de todos: mientras América no logre reducir sus tasas de adicción para bajarle el volumen a los ríos de narcodólares que irrigan a los carteles, …la presente seguirá siendo por muchos años la infructuosa y extenuante lucha contra una corriente avasalladora.

De nuevo ha regresado a las primeras planas de la prensa continental la dramática situación por la que atraviesa la sociedad mexicana: asediada por los carteles de la droga, la violencia en las calles, la corrupción entre sus fuerzas policivas, la extorsión a la actividad comercial legal y el secuestro indiscriminado de personas, ..al punto que muchos temen un colapso de la institucionalidad en el lapso de pocos años, o la increíble paradoja de que la treceava economía mundial sea declarada un “estado fallido”.
La compleja situación de México es un espejo en el que pueden y deben mirarse preventivamente muchas otras sociedades suramericanas, favorecidas hasta ahora por la mayor distancia geográfica respecto de las fronteras americanas, pero no por ello libres de los flagelos degeneradores de las drogas y los fármacos ilegales, capaces de generar infecciones sociales de profundo impacto y de difícil sanación, como bien lo muestran los casos de Colombia, Guatemala o El Salvador.
Estos países, que libran hoy día una lucha tan encarnizada como desigual, lo mismo que lo hace México, contra los carteles del narco, han podido comprobar en carne propia lo que significa dejar crecer una infección de esta naturaleza, y el impresionante costo que hay que pagar después en sacrificio de vidas, de paz ciudadana, en mala reputación internacional, y por ende, en fuga de inversiones y capitales ante la marea arrasadora de la inseguridad y la violencia.
Y este es el riesgo que algunos países del área todavía no entienden o no enfrentan decididamente, y se complacen en facilitar algunas formas de producción de insumos, como es el caso de Bolivia, escudados en argumentos de cultura, o la poca voluntad de enfrentarlos frontalmente, como en el caso de Venezuela, en una actitud que posiblemente se oriente por teorías como las sostenidas hace años por países opositores de Washington, que aseguraban que inundar con drogas el mercado americano era una buena manera de acelerar la caída del gigante.
Lo que quizás muchos no calcularon fue que el gigante podía tener muchos mejores medios y recursos para defenderse de la carcoma de las drogas, y por lo tanto mayores posibilidades de sobrevivir, mientras las frágiles economías de estas democracias, que nunca les ha permitido pagarle salarios justos a sus jueces, soldados y policías, dejándolos siempre en una situación de

Edición 227