La esperanza que llega de Belén

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Viendo al pequeño Niño de Belén, los pequeños del mundo sabrán que la promesa se ha cumplido, el mensaje se ha realizado. Se necesita abrir el corazón a tanta pequeñez y a tanta maravilla. Es la maravilla de Navidad, a la que nos estamos preparando, con esperanza, en este tiempo de Adviento. Es la sorpresa de un Dios niño, de un Dios pobre, de un Dios débil, de un Dios que abandona su grandeza para hacerse cercano a cada uno de nosotros.

Nos estamos acercando a la Navidad y el profeta Elías nos ayuda una vez más a abrirnos a la esperanza acogiendo la Buena Noticia de la venida de la salvación.

Al final del exilio de Babilonia, el pueblo de Israel tiene la posibilidad de reencontrar a Dios y, en la fe, de reencontrarse a sí mismo. El Señor se hace cercano, y el ‘pequeño resto’ que en el exilio ha resistido en la fe, que ha atravesado la crisis y ha continuado creyendo y esperando también en medio de la oscuridad, ese ‘pequeño resto’ podrá ver las maravillas de Dios.

“¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio del bien!”. Estas palabras de Isaías hacen referencia al milagro de la paz, y lo hacen de un modo particular, poniendo la mirada no en el mensajero sino sobre sus pies que corren veloces.

El mensajero de paz corre, llevando el buen anuncio de liberación, de salvación y proclamando que Dios reina. Dios no ha abandonado a su pueblo y no se ha dejado derrotar por el mal porque Èl es fiel y su gracia es más grande que el pecado.

El cumplimento de tanto amor será el mismo Reino de Jesús y de paz que nosotros celebramos con la Navidad y que se realiza definitivamente en la Pascua. Este es el motivo de nuestra esperanza.

Cuando la fe se hace fatigosa y viene la tentación de decir que nada tiene sentido, ahí se puede ver que Dios está viniendo a realizar algo nuevo, a instaurar un reino de paz; Dios ha ‘desnudado su brazo’ y viene a llevar libertad y consuelo. El mal no triunfará para siempre, hay un final para el dolor, la desesperación es vencida.

Todos estamos llamados a ser hombres y mujeres de esperanza, colaborando a la venida de este Reino hecho de luz y destinado a cada hombre y mujer que cree en el amor.

Francisco.

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