El Salvador tiene su primer cardenal

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Monseñor Gregorio Rosa Chávez celebra una misa en la parroquia de San Francisco en San Salvador, el lunes 22 de mayo de 2017. (AP Foto/Salvador Meléndez)

SAN SALVADOR (AP) — Monseñor Gregorio Rosa Chávez estaba solo en la parroquia de San Francisco, preparándose para oficiar su acostumbrada misa dominical en la capital de El Salvador, cuando recibió una llamada inesperada: según le dijo un amigo, el papa Francisco lo había nombrado cardenal.

Lo primero que pensó fue que se trataba de una broma. Aunque fue discípulo del beato Óscar Arnulfo Romero —considerado héroe de los pobres y oprimidos en Latinoamérica— nunca había buscado el poder en la iglesia y estaba a punto de retirarse, pero el amigo que lo llamó no dejó lugar a duda: a sus 73 años, será el primer cardenal en la historia de su país.

“Quiero agradecer a monseñor Romero este regalo porque a él le tocaría este honor y con sangre. De modo que dedicamos a él este reconocimiento y en su nombre lo recibimos”, dijo el lunes a la prensa. Aunque la guerra civil ha quedado atrás, El Salvador está lejos de ser un país en paz. Por la violencia que se atribuye a las pandillas, hay quien cree que la iglesia podría jugar un papel importante para mejorar la situación. Rosa Chávez ha manifestado que apoyaría un diálogo entre gobierno y pandillas, pero hasta ahora la iglesia nunca ha apoyado el proceso de manera oficial.

En 1977, cuando Romero fue nombrado arzobispo, Rosa Chávez presidió la oficina de comunicaciones de su iglesia, entablaron una amistad que dudaría hasta que Romero fuera asesinado en 1980 y juntos enfrentaron los momentos más críticos que vivió la Iglesia salvadoreña, como la violencia derivada de la guerra civil.

Todavía impactado por el nombramiento del domingo, Rosa Chávez —quien ya planeaba su retiro— confesó que la llamada lo sorprendió. “Uno se queda como mareado, como abrumado, desconcertado y queda sin saber cómo reaccionar”.

Después de la noticia, el párroco presidió una misa en su parroquia, donde los feligreses expresaron sus felicitaciones y estrecharon sus manos. “Sigo siendo leal al pueblo procurando hacer las cosas mejor”, dijo.

Rosa Chávez parece un cura bonachón. Saluda a todos con una sonrisa y su habilidad para comunicarse le ha valido empatía entre los católicos salvadoreños. “Es un hombre de Dios, humilde como monseñor Romero y es romerista”, dijo María Castillo cuando salía de la catedral salvadoreña.

Rosa Chávez será cardenal sin haber sido arzobispo. Al morir Arturo Rivera y Damas, sucesor de Romero, en 1994, muchos pensaron que Rosa Chávez le sucedería, pero esto nunca ocurrió. Aun así, Rosa Chávez siempre se refiere a sus predecesores como “sus maestros”, asegurando que nunca hicieron concesiones por buscar un cargo.

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