Del 12 al 18 de Marzo del 2009

Public education

Premiar a Buenos profesores y despedir a los mediocres; establecer uniformidad en los estándares de educación; incrementar el gasto en los primeros y últimos años de educación; eliminar el límite en el número de escuelas charters en algunos estados; aumentar las horas diarias de educación, para poner al país en línea con algunos países asiáticos que obtiene resultados más altos en test estandarizados; son algunos de los planteamientos del Presidente Obama en su discurso ante la Cámara de Comercio Hispana el martes, en Washington D.C.
El sistema de educación nacional se encuentra en estado comatoso, y a menos que se adelante una reforma profunda, que prepare a los jóvenes para enfrentar las duras exigencias del mundo moderno; la nación americana continuará rezagada detrás de algunos países de Europa y Asia.
El sentido de urgencia que el Presidente puso en su discurso está atado al hecho de saber que sin una buena educación no hay desarrollo, y que altos estándares en matemáticas y ciencias son indispensables para continuar el liderazgo que ha puesto a esta nación a la cabeza de las naciones.
“Por décadas, Washington ha estado atrapado en el mismo discurso decadente que ha paralizado el progreso y perpetuado el declive de nuestra educación. Muchos seguidores del partido demócrata se han resistido a la idea de premiar a educadores excelentes con extra pago, a pesar de que puede hacer la diferencia en el salón de clases. Muchos en el partido republicano se han opuesto a nuevas inversiones en educación temprana, a pesar de clara evidencia acerca de su importancia”, dijo el Presidente.
La educación, al igual que la reforma al sistema de salud de la nación, es un hueso duro de roer, sin embargo el Presidente Obama está dispuesto a meterle el diente, en busca de soluciones duraderas que lleven al país al nivel de competitividad que por siglos le ha sido habitual.
Para lograr cambios sustanciales, el Presidente tiene que convencer a las poderosas uniones, al partido republicano y muchos en su propio partido que la educación es el camino y la solución. $100 billones para educación pública, que fueron asignados dentro del paquete de estimulo económico, deberían darle al Presidente derecho a regular un tema que por siempre ha estado en manos de los estados.

To reward good teachers and fire mediocre ones; establish uniform academic achievement standards; increase spending on the first and final stages of a person’s education; eliminate the limit on the number of charter schools allowed in some states; and considering longer school days, to bring the country in line with some Asian countries, where students are scoring higher on standardized tests, are some of the President Obama’s proposal on education outlined in his speech at the Hispanic Chamber of Commerce in Washington D.C.
The country’s public school system is in a comatose stage and unless we undergo a profound and serious reform, to prepare students to face the demands of the modern world; America will continue to be behind some European and Asian countries regarding education.
With a sense of urgency, President Obama challenged teacher’s unions, education officials and parents, to change “a relative decline of American education that is untenable for our economy, unsustainable for our democracy and unacceptable for our children”.
“For decades, Washington has been trapped in the same stale debates that have paralyzed progress and perpetuated our educational decline. Too many supporters of my party have resisted the idea of rewarding excellence in teaching with extra pay, even though it can make a difference in the classroom. Too many in the Republican Party have opposed new investments in early education, despite compelling evidence of its importance”, said the President.
Although Public educations as well as health care are too big and difficult subjects to deal with; and many have failed before trying to fix them, President Obama is willing to take the challenge and bring all the parties together, to achieve long lasting reforms that will take the country to new highs.
To achieve a substantial reform, the President has to convince the powerful teacher’s unions, the Republican Party and many in his own party, that education is the only way out. We certainly hope that $100 billion of federal money that have been assigned to public education under the economic stimulus package, will give Obama some leverage to change a system traditionally in the hands of state and local governments.

Edición 227