Distrito Escolar protege a estudiantes

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Los estudiantes inmigrantes del Distrito Escolar de Filadelfia no deben atemorizarse ante el clima político del país. Empleados y profesores están recibiendo un entrenamiento especial para tratar mejor el tema.

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Para muchos de los 700 estudiantes de la Furness High School, las horas que pasan en centro escolar de la Tercera y Mifflin son su tiempo más seguro durante el día.

Más de la mitad de los estudiantes de Furness son inmigrantes y desde noviembre pasado muchos están tan asustados que dejaron de venir a la escuela. En el nuevo orden de cosas, muchos se preguntan si las autoridades de migración vendrían a por ellos, ¿Y si en caso de hacerlo, sus profesores los protegerían?

“Muchos de mis estudiantes se encuentran en crisis en este momento”, dijo Tiffany Lorch, una profesora de inglés en Furness. “Sus padres no los están enviando al colegio porque están asustados. Y si los niños están alterados emocionalmente, entonces, lo mismo, no van a poder aprender”.

Respondiendo al pedido de maestros, abogados, activistas y estudiantes mismos, el Distrito Escolar de Filadelfia está implementando este año un curso obligatorio para los empleados, sobre cómo mantener el sistema educativo que atiende a miles de estudiantes inmigrantes seguros y en un clima de apoyo, en medio del actual clima político.

Cada empleado escolar, desde los directores hasta los trabajadores de la cafetería deberán recibir este entrenamiento que los prepara en cada aspecto, desde saber cuál información deberán darle a los agentes de migración si llegan a la escuela (es decir, ninguna), hasta cómo ponerse en contacto con padres que no hablan inglés.

Solo el año pasado Filadelfia registró más de 14,000 estudiantes de inglés, cerca del 11% de la población total de 130,000 pupilos. Y el número de inmigrantes entre ellos es aún mayor.

En el clima de tensión creado desde el nuevo gobierno, incluyendo las críticas que Filadelfia ha recibido por sus políticas de “ciudad santuario”, el presente programa reviste una enorme importancia. De hecho parece ir a la vanguardia en el país, pues un sondeo rápido no revela prácticas parecidas en otros lugares. Incluso Pittsburgh, que declaró “santuario” su distrito escolar, reconoce que ha sido un acto simbólico, pues no ha implementado medidas prácticas específicas para ponerlo en práctica.

Esta semana, docenas de profesores del Distrito Escolar que regresaban de la pausa del verano, llenaron la vieja biblioteca de la Escuela Furness para tomar su sesión de entrenamiento; y aunque era obligatoria, era claro que la inmensa mayoría estaban muy deseosos de asistir a ella. Más aún cuando, –como afirma la profesora Meg Flisek–, los estudiantes tienen un derecho constitucional a la educación en los EEUU independientemente de su origen y estatus migratorio, y la ley federal prohíbe entregar ninguna información del estudiante, ni siquiera a los servicios migratorios del país.

Aunque no hay registro oficial de que en Filadelfia el ICE haya intentado visitar escuelas, se sabe que sucedió en Nueva York, y como las noticias circulan, esto ha aumentado el temor entre los papás.

“Nunca permitiremos a nadie venir a esta escuela para llevarse a alguien” dijo Lorch. “Es nuestra obligación legal”.

El miedo entre los estudiantes se empezó a disparar a partir del triunfo del presidente Trump en noviembre, dijo Lorch. Desde ese día empezó a recibir llamadas de algunos padres preguntando qué pasaría con los niños si ellos llegaban a ser deportados. A eso se sumó la preocupación de convertirse en blancos potenciales del odio y el bullying en las calles.

Muchos profesores comenzaron la práctica de pedirle a los estudiantes escribir sobre sus temores y sus sentimientos en este tema. Un estudiante escribió: “Nosotros venimos aquí en busca de un futuro. No venimos para arruinar al país. Estamos tratando de hacer de todo por convertirnos en buenos ciudadanos. La mayoría de nosotros somos gente trabajadora y respetuosa de la ley. Ojalá el Presidente entendiera eso y nos pudiera comprender”.

Muchos de estos chicos son inmigrantes con documentos, pero otros son asilados, y otros, menores que llegaron solos a los EEUU y que viven a menudo con familias que no son las suyas. “En especial, estos niños necesitan mucho apoyo emocional”, asegura Flisek.

Aunque la escuela Furness ha hecho un gran esfuerzo por crear un ambiente acogedor para los inmigrantes, reconoce que aún hay áreas de debilidad. Por eso siente que incluso aquí en la escuela este entrenamiento era muy necesario y es muy bienvenido. La concejal Helen Gym expreso que “este training es crucial!”

“Me parece que esta es una de las acciones más admirables y efectivas que el Distrito ha tomado en estos años, en términos de garantizarle a nuestras comunidades un ambiente más acogedor y seguro para sus hijos estudiantes. Ha sido un enorme paso hacia adelante”, aseguró.

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