Critican contradicciones de Trump sobre Rusia

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El presidente Donald Trump y el presidente ruso Vladimir Putin se reunieron en Helsinki, Finlandia, (Foto: archivo).

Cuando el presidente Trump dice o tuitea algo que cree, después su personal de la Casa Blanca intenta explicarlo incluso cuando él mismo después debilita sus explicaciones. El resultado es un mandatario y una Casa Blanca ahogándose en sus propias contradicciones y falsedades frente a la intromisión rusa en las elecciones. La razón de toda esta confusión parece ser que el presidente tiene una serie de convicciones muy suyas frente Rusia

Este domingo, Trump publicó en su cuenta de Twitter: “Entonces, el presidente Obama sabía sobre Rusia antes de las elecciones. ¿Por qué no hizo algo al respecto? ¿Por qué no le informó a nuestra campaña? ¡Porque todo es un gran fraude, y él creía que la torcida Hillary iba a ganar!”.

El mensaje parece claro: toda la investigación acerca de la activa intromisión rusa durante las elecciones presidenciales de 2016 es un “fraude”. Sin embargo, la comunidad de inteligencia concluyó de manera unánime que Rusia no solo trabajó para interferir en los comicios, sino que además lo hizo con el fin de ayudar a Trump y afectar a Clinton. Pero, como en repetidas ocasiones Trump se ha negado a reconocer este hecho –su reunión con el presidente Putin la semana pasada en Helsinki–, tuvo condiciones muy extrañas.

Aunque cuando él dijo que “todo es un gran fraude” no se refirió precisamente a la investigación acerca de la trama rusa que lidera el fiscal especial Robert Mueller. Al menos, así lo aclaró la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders. “Él hizo referencia a la acusación de que su campaña tuvo algo que ver con eso”, explicó la funcionaria el lunes. Explicación difícil de entender, dada la gravedad del tema –una potencia extranjera interfiriendo en la democracia de EE.UU.– algo que atenta contra el DNA del modo de vivir americano.

Apenas hace siete días en Helsinki, Trump se negó a condenar a Putin por la intromisión electoral. Es más, en lugar de eso afirmó que tanto Rusia como EEUU eran responsables de la interferencia. Y añadió que él mismo le había preguntado a Putin directamente si Rusia orquestaba una campaña de interferencia. “Él simplemente dijo que no es Rusia”, dijo Trump. “No veo ninguna razón por la que podría ser”, remató.

Al día siguiente, es decir el martes 17, Trump se ve obligado a presentar algo extremadamente raro para él: una rectificación. Según Trump, quiso decir “no podría” en vez de “podría” durante la ya famosa frase de “No veo ninguna razón por la que podría ser (Rusia)”. Entonces, según el mandatario, la oración debió leerse: “No veo ninguna razón por la que no podría ser (Rusia)”, lo que significa que reconoce la interferencia del país liderado por Putin.

Tampoco hubo explicaciones sobre por qué –si todo esto fue un gran malentendido– Trump no consideró apropiado rectificarlo en ninguna de las entrevistas que tuvo con Fox News desde que dio la conferencia de prensa el lunes con Putin en Helsinki hasta que emitió la aclaración un día después.

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