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Kateri Tekakwitha, indígena norteamericana fallecida a los 24 años y conocida como “la Flor de Pascua de los Mohawks”, declarada Venerable por Juan XXIII en 1943 y creada Beata por Juan Pablo II en 1980, será proclamada próximamente como la Primera Santa Indígena de Norteamérica, por parte del actual Romano Pontífice Benedicto XVI.
Según sus biógrafos, Kateri es la imagen de una joven india ordinaria, que llegó a convertirse en una figura extraordinaria, y cuyo misterio y encanto ha permanecido a través de los siglos. Tekakwitha era una joven mohawk que vivió en el siglo XVII. La historia de su conversión al cristianismo, de su valentía en afrontar el sufrimiento y de su santidad, se han convertido en un motivo de inspiración creciente para cristianos de todos los orígenes.
Kateri nació en 1656 de una madre algonquina cristiana --raptada por los iroqueses y casada con un jefe mohawk--, en la aldea fortificada de Ossernenon (actual Auriesville), en el estado de Nueva York. Cuando sólo tenía cuatro años sus padres y hermano murieron de una epidemia de viruela propagada por los colonizadores. Kateri sobrevivió a la enfermedad, pero esta le dejó la cara marcada de cicatrices y dañó su vista. Por su mala visión fue apodada "tekakwitha", o "la que choca contra las cosas".
Kateri fue acogida por su tío, que se oponía duramente la nueva religión. Cuando tenía ocho años, su familia la prometió con un niño con el que se casaría. Sin embargo, Kateri quería dedicar su vida íntegramente a Dios. Su tío desconfiaba de los colonos, por la forma en que trataban a los indios y porque fueron responsables de traer la viruela, y otras enfermedades mortales donde los indios.
Cuando Kateri tenía diez años, en 1666, un batallón de soldados franceses e indios canadienses destruyó las fortalezas de los Mohawak. Los supervivientes se trasladaron a la parte norte del río y construyeron un pueblo fortificado, junto al actual pueblo de Fonda. Kateri vivió allí por los siguientes diez años, y allí está hoy su santuario.
Cuando tenía 18 años, inició la catequesis en secreto. Su tío finalmente cedió para que Kateri se convirtiera al cristianismo, a condición de que se fuera del pueblo. Por hacerse cristiana, Kateri fue menospreciada y ridiculizada, fue objeto de acusaciones y su vida se vio en peligro. Huyó caminando unos 320 km por el bosque hasta llegar a Sault Ste. Marie, un pueblo cristiano cerca de Montreal.
El asentamiento indio era llamado Kahnawake, al otro lado del río San Lorenzo, o "El pueblo de los indios que rezan". Aquí Kateri se hizo pronto conocida por su dulzura, su bondad y buen humor.
El día de Navidad de 1677 hizo la primera comunión y, en la Fiesta de la Anunciación de 1679, hizo sus votos de castidad y se ofreció a la Virgen María como su hija.
Kateri enseñaba oraciones a los niños y ayudaba a los ancianos y enfermos. Iba a misa diaria y era conocida por su gran devoción al Crucifijo. En sus últimos años soportó un gran sufrimiento por una enfermedad grave, y murió el 17 de abril de 1680, poco antes de cumplir 24 años. Fue enterrada en Kahnawake, Quebec, Canadá.
Cuentan los testigos que a pocos minutos de su muerte, las marcas de la viruela desaparecieron por completo y su rostro resplandecía con un encanto radiante. Antes de morir, Kateri prometió a sus amigos que seguiría orando por ellos en el cielo. Tanto los nativos americanos como los colonos, enseguida empezaron a usar su intercesión y sus favores. Varias personas, incluido un sacerdote que asistió a Kateri en sus últimos días, informaron de que Kateri se les había aparecido, y se le empezaron a atribuir milagros de curación.
Cincuenta años después de la muerte Kateri, se estableció un primer convento de monjas indias en México, y hoy, más de dos siglos después, ha sido reconocido oficialmente el milagro que le permitirá subir a los altares, tan pronto se conozca la fecha de canonización. A partir de ese día los cristianos de esta parte del continente, y en especial los pueblos amerindios, podrán contar con el honor de una figura que se suma a San Juan Diego de México, para conformar el primer dúo de santos indígenas de nuestra América.
Quienes deseen conocer más sobre esta fascinante jovencita pueden hacerlo a través de zenit.org y katerishrine.com
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